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quinta-feira, 21 de outubro de 2010

Que el tamboril se olvida y la miseria no! El Sabalero

La Casa Encantada fue incluida como material de estudio en las escuelas primarias de Uruguay. "Y para mí eso es como tocar el cielo con las manos, ese es el reconocimiento de un artista popular, estar en los programas escolares", confesará sin ocultar la emoción.
José se fue al exílio, como tantos latinoamericanos en el tiempo que la persecución política y las desapariciones eran el pasto en la tierra del terror. De su paso por Holanda asegura que "uno nace un poco de nuevo cuando está en un lugar en el que no sabe hablar". En el extranjero hizo de albañil, volantero, cosedor de cueros y cantaba en actos solidarios con los presos. "En el exilio perdés las seguridades de lo que tenías a tu lado", dice a lo que agrega "pero ganás en conocer otros lugares y en tus posibilidades de saltar paredones".
"Nosotros fuimos parte de un movimiento sin darnos cuenta", explica El Sabalero, el movimiento popular en el que se inscribieron tantos cantores "no son inventos", señala a lo que recuerda que "empezábamos a cantar en lenguaje de entre casa, éramos muchachos con una fuerte pertenencia a la clase obrera. Uruguay tuvo un movimiento sindical muy fuerte y sano. Y tuvimos la suerte de nacer en ese medio y la sociedad uruguaya se movía en derredor de ese movimiento sindical. El pantalón cortito de Chiquillada es de clase", concluye categórico.

En una sociedad económicamente ahogada, culturalmente vaciada y políticamente colonizada, El Sabalero asume el mundo en que sobreviven sus personajes, que es uno de los más concretos y poéticos. Fácil es situarlo geográficamente, Villa Pancha puede estar acá cerquita. Cargados de particularidades sus personajes y sus barrios son universales. Carbajal es un gran narrador que, ajeno a la maquinaria de la moda rastrea las sombras de la memoria y retrata las raices de su pueblo, ahí reside la magia y la vigencia de su arte.

Nueva Radio

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